Inici Express Peñíscola recordó ayer de forma institucional la tragedia marítima de 1911

Peñíscola recordó ayer de forma institucional la tragedia marítima de 1911

per Redacció
Les autoritats en l'ofrena

Les autoritats en l'ofrenaFallecieron un mínimo de 27 marineros de la localidad, la cuarta parte de los desaparecidos en todo el mediterráneo el día de la Candelaria de hace 100 años

Con 27 explosiones seguidas, una carcasa por cada marinero peñiscolano fallecido hace 100 años, se recordó las almas de los desaparecidos tras el devastador temporal que afectó las costas desde Alacant hasta Cambrils y que llevó al traste a cientos de embarcaciones.

Segundos antes, sonó un himno interpretado con trompeta en recuerdo de los caídos y las autoridades depositaron una corona de laurel a los pies de un sencillo monumento de hierro con las letras troqueladas sobre un llaüt o embarcación de vela latina, las tradicionales en esta zona del Mediterráneo hace un siglo. La consellera de Agricultura y Pesca, Maritina Hernández, el presidente de la Diputación, Javier Moliner, el alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez y el presidente de la Cofradía, Miguel Castell acompañados de la reina y damas de las fiestas participaron en tan emotivo homenaje antes de embarcar acompañando al santo a la ofrenda floral mar adentro.

Un emocionado presidente de la Cofradía abogó durante su parlamento por “recordar a quienes han sido pescadores toda su vida y ya no están entre nosotros”.  Distintos armadores se reunieron con Castell en la Cofradía para recordarle la efeméride del trágico temporal de hace 100 años. “Yo tengo 36 años y en aquel tiempo no estaba por aquí pero por fortuna siempre hay quien te recuerda estos hechos históricos”, señaló Castell.

En nuestra autonomía en aquellos hechos perecieron 56 marineros, la mitad de ellos peñiscolanos. El acto de Peñíscola ha sido el único que ha recordado los tristes sucesos. En Cataluña han sido distintos los municipios que han recordado la fecha, con exposiciones, homenajes e incluso algunos días de fiesta ligados al mar. Peñíscola festejó de esta manera, con una comida de hermandad y un homenaje a los restauradores que realizan el sobreesfuerzo económico y militancia de adquirir el marisco fresco de lonja para sus clientes durante todo el año, contribuyendo así a la pervivencia del sector.

Alguns pescadors veterans“Antes los temporales duraban una semana, hoy los edificios a primera línea de mar han cambiado las corrientes”

El temporal de la Candelera, como se le denomina popularmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana, fue un temporal de Levante que tuvo efectos insospechados en un día que amaneció apacible. Bautista Roig, de 81 años, Joaquin “El Gallo”, de 90 años y José Antonio París, de 66 han sido pescadores toda su vida. Ayer recordaron con tristeza los hechos. “Fue una desgracia. Antes el mar era muy peligroso y casi cada año le tocaba a alguien pero lo de 1911 fue muy trágico”, explica Bautista. Su compañero de tertulia en el puerto, José Antonio, explicó que “el novio de mi abuela Ermitana era el mejor nadador de Peñíscola. Iba con su padre y dos hermanos pequeños más jóvenes, saltó para salvar a sus hermanitos y fallecieron los cuatro”, así se lo contó su abuela.

Pero según señalan antiguamente había más temporales “y duraban más de una semana”. Se les recuerda con la fecha religiosa con la que coincidían. Así los temporales más conocidos son el de la Candelera o el de la Purísima. “Ahora ya no se dan como antes, el tiempo y los vientos han variado y las corrientes marinas también como consecuencia de las grandes construcciones en las playas”, señaló Bautista. José Antonio señala que “el bufador –un agujero en la roca sobre el que está construido el castillo que está en contacto con el agua del mar- ya no mueve como antes y sube mucha menos agua”. Según recordó “de joven vivía en la calle Sant Roc y durante tres días no pude pasar del agua que saltaba y teníamos que dar la vuelta por el portal fosc”.

El día del temporal el instinto de los marineros fue el de tratar de embarrancar en la playa, ya que Peñíscola no tenía puerto. Muchos se escaparon pero muchas embarcaciones volcaron y sus ocupantes se ahogaron. Las embarcaciones eran muy vulnerables y diferían de las actuales en todo. “El bou lo llevaban entre dos, con unas mallas y sin cables”, explican estos marineros que tienen entre 50 y 65 años de experiencia en el mar. Algunos de ellos aseguran que ya su tatarabuelo “se dedicaba al mar”. Antonio Guzmán “Monago” explicó cómo el padre de su abuelo murió en el temporal “y jamás encontraron su cuerpo”, por lo que su abuelo quedó huérfano a una temprana edad y su familia sufrió toda clase de problemas económicos en aquella época. Según explicó “como consecuencia del temporal se creó la cofradía para ayudar a los afectados y para reivindicar la creación de un puerto de abrigo para las embarcaciones en caso de temporal”, para que aquella desgracia no pasara nunca más.

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