Inici Express Las murallas de Peñíscola recuperan su esplendor 200 años después de la Guerra de la Independencia

Las murallas de Peñíscola recuperan su esplendor 200 años después de la Guerra de la Independencia

per Redacció
Les murades del castell peniscolà

Estat de les murades restauradesEntre 1812 y 1814 las murallas y buena parte de la localidad fueron fustigadas con miles de impactos de cañón

La Generalitat ha retomado las obras de reforma del tramo de murallas renacentista del castillo de Peñíscola que todavía estaba pendiente. Problemas presupuestarios y la necesidad que estos trabajos no interfirieran con la campaña turística veraniega hicieron recomendable retrasar el inicio hasta otoño, una vez concluida la temporada.

En el tramo de la calle Calabuch y Porteta están volviendo a montarse los andamios, con el objetivo de consolidar este tramo, recuperar la belleza de sus murallas, eliminar la vegetación que ha nacido y evitar nuevos desprendimientos a la calle, con el consiguiente peligro. En la zona se acostumbran a ubicar los vendedores del mercadillo hippie. Con la actuación en esta zona se cierra todo el círculo de mejora de las murallas, que arrancó hace décadas con la parte más exterior de los muros que miran al mar y que se ha ejecutado de una manera coordinada entre las administraciones valenciana y central. La pasada primavera fue el Ministerio de Cultura, bajo la dirección técnica de Pepa Balaguer, quien ejecutó el tramo de mejora en la Plaça de Bous, Porteta y Portal Fosc.

A los 200 años de la Guerra de la Independencia

Hace 200 años la situación en Peñíscola era bien distinta con una Hispania enfrentada con las tropas francesas. Las murallas de la localidad, resistieron varios envites de las tropas ocupantes que buscaban que el hermano de Napoleón, José Bonaparte, accediera al trono español tras las abdicaciones de Bayona. Los muros de Peñíscola empiezan a construirse sobre restos árabes elevándose nueve metros sobre el nivel del mar en las caras sur y este. En periodo de Benedicto XIII se construyó el Portal del Papa Luna, un gran arco que en su dovela central muestra el blasón en piedra del pontífice.

Planeado por Filibert Bertalla, este portal fue el acceso a la fortaleza desde el mar hasta el siglo XVIII, cuando se cegó la entrada procedente del mar y se convirtió en una entrada de tierra firme. Durante esta época medieval, entre los siglos XIV y XV, también comenzaron a construirse el Fortín del Bonete y el primer tramo de la muralla de la fuente, junto al Portal del Papa Luna. Ya en el siglo XVI, en pleno Renacimiento, el arquitecto Juan Bautista Antonelli modificó la estructura existente para introducir las características de la arquitectura militar peninsular. Durante el reinado de Felipe II se proyectó una reordenación defensiva de la costa y se introdujeron los baluartes estrellados y el Portal Fosc. Finalmente, durante la Guerra de la Independencia, la ciudad sufrió entre 1812 y 1814 un duro e implacable bombardeo en el intento de recuperar la ciudad, en manos de los franceses. Así, los proyectiles –se dispararon 60.000 cañonazos- destrozaron una cuarta parte de la fortaleza y dejando sus marcas en todas las murallas. La ciudad quedó arrasada y el furibundo bombardeo todavía es hoy visible. Casi coincidiendo con los 200 años de la Guerra de la Independencia, los muros volverán a lucir pulidos y reforzados, sin perder la historia y los secretos que durante siglos han guardado.

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