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Googleseta

per Redacció

-Los buscadores de setas están recurriendo a todo tipo de técnicas para encontrar el preciado robellón. Hay quien piensa que escribiendo “rovelló” en el google aparecerá un punto mágico en el mapa donde se podrán cortar kilos y kilos sin mover la cesta. Los hay todavía más osados y aplicando los más avanzados criterios de documentación informativa escriben en el google “rovelló + vilafranca” como si la localidad de Els Ports fuese la meca castellonense de la seta. Sepan los avispados buscadores que los mismos pueden encontrarse en Xodos, Vistabella, Fredes o el Castillo de Villamalefa, por citar algunos ejemplos. Al escribir en el buscador “rovelló + vilafranca” los resultados dirigen al ávido internauta hacia “El Cadafal”, el blog de Dani Monfort, blogger villafranquino que ha escrito algún que otro artículo sobre la invasión de los pinares por parte de los “robelloneros”. En las últimas semanas el blogger ha registrado un notable incremento de entradas, procedentes de búsquedas que preguntaban a la red por la seta en cuestión. Las búsquedas han inspirado al blogger que, en un post, propone a los internatuas que pregunten en Soria. Pero el deseo de los buscadores de setas no sólo se aprecia en esta web. En la el fórum de la web www.portell.tk hay quien pregunta por ubicaciones concretas de “rovelloneres”, es decir, puntos exactos donde aparece la seta en masa. La “robellonera” es uno de los secretos mejor guardados del experto buscador que nunca, bajo ningún concepto, dirá donde ha encontrado lo que lleva en la cesta. El administrador del fórum ofrece como respuesta unas coordenadas de GPS que, o bien conducen al pinar o al fondo del océano atlántico, quién sabe. Ya hace unos años que los buscadores más avispados memorizan en su GPS las coordenadas de las zonas donde hay más setas, pero la búsqueda en el google es novedad. Lo cierto es que, cada vez más, los pinares se convierten en esta época en poblados de humanos que dejan todo tipo de basuras, rompen cercados de ganado e invaden propiedades privadas sin preguntar siquiera si alguien les da permiso para cortar la seta. En otoño el robellón llega a precios más que interesantes. En el interior puede adquirirse a 6 euros el kilo mientras que en Almassora los 6 euros se han pagado por una cuarta parte. Con 80 kilómetros de diferencia la seta multiplica su valor. Alguién saca tajo introduciéndose en una propiedad privada con una cesta, un pozal o una bolsa de plástico. Por suerte, la pantalla, todavía no da setas.

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