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Espurna, Chispa y Pancho con Julio

per Redacció
Julio Bayot

 

Julio BayotJulio Bayot, ganadero y pastor de Ares del Maestrat, se introdujo en el mundo de los concursos de perros pastores hace unas temporadas. Lo hizo con Espurna, una perra que ahora cuenta con 9 años. Pese a no ser catalán ni vasco, ni existir aquí tradición de concursos de perros pastores Julio Bayot ha llegado a codearse con los mejores. Se le comenzó a tener en cuenta cuando venció en Castellar de n’Hug, el concurso catalán más conocido, que se podía ver en Castelló hasta que cortaron las señales de TV3. Poco a poco, paso a paso, concurso tras concurso Julio Bayot se ha convertido ya en un pastor de referencia no solo en Catalunya, sino también en Euskadi. De hecho, este año fue invitado al campeonato de campeonatos en Euskadi. Lo mismo sucede en Catalunya donde ya es un habitual junto a Armand Flaujat, José Mari y Ángel Pleguezuelos…

 

Con los años Espurna ha dado lo máximo y ahora ya alterna con su descendencia en la participación de certámenes. Chispa es la nueva joya de Julio Bayot, una perra que ya le ha ofrecido victorias esta temporada. Además por la finca de Ares donde desarrolla toda su actividad ganadera también deambula Pancho, un Gos d’Atura Català que “es el mejor en el trabajo del día a día con las ovejas, pero que cuando llega el concurso parece que se sienta intimidado”.

Espurna y Chispa son dos perras Border Collie que actúan de manera sinuosa, suave, sutil y elegante. En su día a día conviven con un rebaño de más de 400 ovejas. Su jornada de lunes a domingo consiste en ayudar a Julio Bayot en el tragín de las ovejas que van rasurando la hierba de la finca. Las perras y el perro Pancho conducen al ganado hasta su alimento y lo devuelven cada noche al corral.

“Cuando tengo menos trabajo es cuando les puedo dedicar más tiempo a entrenarlos” apunta Julio Bayot. Hay perros que únicamente se entrenan para concursos, pero los de Ares viven la doble realidad del trabajo y el concurso. “Quizá por eso a veces aplican en los concursos actitudes del día a día”. Algo así le sucedió a Espurna en el último concurso de Euskadi. El silbato, órdenes concretas, gestos, miradas… todos los elementos de la comunicación verbal, no verbal, de señas son válidos para establecer la relación de complicidad entre el pastor y el perro en los concursos. En cada prueba hay tipo diferente de ovejas, de ahí que los canes tengan que adaptarse al terreno y al rebaño que deben conducir.

La virtud de Julio Bayot y sus perros reside en que hasta Ares han atraido una costumbre arraigada en Catalunya y Euskadi, convirtiéndose en competidores de referencia. De hecho, cuando llega la primavera Julio Bayot recorre miles de kilómetros de concurso en concurso. Primero lo hizo con Espurna, ahora alternando con Espurna y Chispa. Su deseo sería, en una temporada “competir con los seis perros que tengo”. Otro de los retos que se avecina pasa por un concurso en el que únicamente competirán perros de la raza Gos d’Atura Català. Allí tendrá su oportunidad Pancho.

En el día a día en la masía de Ares “Espurna no es nada amiga de las ovejas, se hace respetar, manda sobre el rebaño”. Mientras, Julio cuenta cómo Pancho “a veces está en medio del rebaño sin que te des cuenta, es otro carácter y otro compotamiento también muy eficaz”. A punto de finalizar la temporada Julio Bayot no cesa en el entrenamiento diario con sus animales. El gusanillo de la competición le nace desde que empezó en esta especialidad donde la virtud reside en el hombre y el animal que, juntos, llevan las ovejas a entrar al corral, atravesar banderas, mangas o puentes; los retos que se proponen en cada concurso.

 

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